Costas Andaluzas
Catedrales subterráneas calientes en invierno frescas en verano, barcos tan grandes que cupimos una generación entera del cual no nos bajarán, pueblos blancos que sus callejuelas se convirtieron en un laberinto que pudo con mis nervios, unas playas detrás de infinitos bloques de cemento, gente, gente y mas gente, gritos en la nada, carreteras con mas ondas que el mar embravecido (no hablo de curvas...), una comunicación que auxilia para encontrar un lugar donde dormir, una media parrillada interminable, caballos en playas que en marea baja son grandes como autopistas y en marea alta la nada, tortitas de camarón y otras delicias, tacitas plateadas en casi islas (que bien me sentó el te con pastel), ahhhh y el "quiero un jamón"...
Muchos kilómetros, sensaciones y sentimientos a flor de piel, recuerdos han venido a mi cabeza de otros tiempos...
Siempre me visteis mover los brazos
en una danza al viento de giros extraños.
Mi corazón veis que es de paja
y mi cabeza una calabaza,
sé fingir sonrisas en la desolación.
Mil puestas de sol en mi pasado
pensando en cosas que nunca habéis pensado.
En los dioses primigenios,
en la libertad y en su precio,
en la plateada escarcha del amanecer.
Los hijos de la lluvia están
creciendo a mi alrededor.
Los días vienen y se van,
se desvanecen con mi voz.
Nadie,
pasa el tiempo y sé que nadie
se unirá a mi baile, nadie,
sabrá por qué hago esta canción.
Principitos que antes fueron sapos
y princesitas que al besarlas despertaron.
No hay cuento de hadas sin milagro,
pero aún sigo esperando
que llege el tiempo de mi reencarnación.
Los hijos de la lluvia están
creciendo a mi alrededor.
Los días vienen y se van,
se desvanecen con mi voz.
Nadie,
pasa el tiempo y sé que nadie
se unirá a mi baile, nadie,
sabrá por qué hago esta canción
091
Catedrales subterráneas calientes en invierno frescas en verano, barcos tan grandes que cupimos una generación entera del cual no nos bajarán, pueblos blancos que sus callejuelas se convirtieron en un laberinto que pudo con mis nervios, unas playas detrás de infinitos bloques de cemento, gente, gente y mas gente, gritos en la nada, carreteras con mas ondas que el mar embravecido (no hablo de curvas...), una comunicación que auxilia para encontrar un lugar donde dormir, una media parrillada interminable, caballos en playas que en marea baja son grandes como autopistas y en marea alta la nada, tortitas de camarón y otras delicias, tacitas plateadas en casi islas (que bien me sentó el te con pastel), ahhhh y el "quiero un jamón"...
Muchos kilómetros, sensaciones y sentimientos a flor de piel, recuerdos han venido a mi cabeza de otros tiempos...


























Comentarios
Publicar un comentario